Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

Mujeres, justicia y derechos

Desde esos primeros años (1913 -1914), el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y los que se encuentran en desarrollo. El Día Internacional de la Mujer nos da la oportunidad de cuestionar, sobre las conquistas, lo que falta alcanzar y la condición femenina en la sociedad. (esto me lo marca que lo borre, preguntarle a Estela)

Este Día nos brinda además la posibilidad de reflexionar, de visibilizar la desigualdad y discriminación que aún viven las mujeres en todo el mundo, así como la urgencia de hacer efectivos sus derechos, incluyendo la necesidad de eliminar la brecha salarial, a fin de que las mujeres reciban la misma remuneración por realizar el mismo trabajo que los hombres.

Debemos unir las voces de todo el mundo, celebrar logros y tomar medidas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las mujeres, que se les brinden mejores oportunidades en todos los ámbitos de su vida, así como el reconocimiento por lo que realizan.

“Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y capaces de desarrollarse de forma sostenible”.

En este 8 de marzo las mujeres y niñas de todo el mundo nos unimos, alzamos nuestra voz para exigir la igualdad de derechos y justicia para todas, que esos derechos se cumplan, ejerzan y disfruten.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “los derechos”? Sabemos que son normas, principios y facultades inherentes a todos los seres humanos, que protegen la dignidad, libertad y seguridad sin ninguna discriminación. Regulan la convivencia social y obligan al Estado a respetarlos, garantizando aspectos como la vida, la igualdad y la no discriminación. Se basan principalmente en el reconocimiento de la dignidad humana y están consagrados en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Son universales, inalienables (no se pueden quitar ni renunciar a ellos), indivisibles e interdependientes. Los derechos permiten a las personas, en este caso a las mujeres y niñas, vivir con dignidad y desarrollar sus capacidades.

La justicia es un principio moral que busca dar a cada persona lo que le corresponde o pertenece. Es un bien común, es decir, algo que todas las personas gozan, y lo que busca es mantener la armonía entre los individuos.

¿Por qué consideramos que es tan importante la justicia? Porque cuando las personas reciben un trato desigual por: motivos arbitrarios e irrelevantes (sexo, edad, etc.), se viola su dignidad humana fundamental. La justicia, por lo tanto, es un elemento central de la ética y debe tenerse debidamente en cuenta en nuestra vida.

Las organizaciones que trabajamos en la igualdad de derechos, asumimos el compromiso de la lucha contra la pobreza y la desigualdad de las mujeres en toda su diversidad.

No podemos demorar como País, en dar respuesta a la feminización de la pobreza, a todas las formas de violencia, incluido el feminicidio, la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, los bajos salarios, jubilaciones y pensiones, y un aumento de la feminización de la pobreza en la vejez. Las mujeres todas volvemos a sumar nuestras voces, a las de las mujeres y niñas de todo el mundo, y  nuestra Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU) se compromete en reivindicar  los derechos y la justicia.

El principio de no ¨Discriminación por edad¨ es esencial para el abordaje de esta temática, desde la perspectiva de los Derechos Humanos. La inclusión de las normas de prohibición de discriminación por motivos de edad constituye un requisito de suma importancia para la protección del derecho a la igualdad ante la ley de las personas mayores, y en especial de las mujeres. Si bien ha habido una promulgación formal de nuestros derechos, constatamos que la realidad aún se mantiene con graves dificultades para su pleno ejercicio.

Convocamos a reafirmar nuestro combate a la pobreza, así como la defensa del derecho a la igualdad de oportunidades en el curso de la vida, en la equidad laboral, la seguridad social como Derecho Humano fundamental, en cuidar y ser cuidada.

Insistimos en que se tome en cuenta la edad para las resoluciones judiciales de las Mujeres adultas mayores y reivindicamos el derecho a vivir una vida sin violencia. El derecho a que las personas mayores sean atendidas adecuada y oportunamente en los servicios de salud, el derecho a la vivienda, a recuperar la visión, a la no pérdida de poder adquisitivo, a la participación y a la paz.

Es obligación del Estado reconocer y respetar el derecho a envejecer dignamente, cumpliendo con los compromisos contraídos al suscribir los instrumentos internacionales de Derechos Humanos.