Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

¡Bienvenido Invierno!

Las temperaturas ambiente bajas y la humedad favorecen el desarrollo de alteraciones varias en el organismo de modo que hay que adoptar algunas medidas que contribuyan a mantener la calidad de vida, de la familia y amigos. El bienestar físico, emocional e intelectual es interdependiente de la salud de todo el grupo social.

Los cambios del tiempo atmosférico afectan de manera muy diversa a los individuos, pero las medidas de protección deben ser adoptadas por todas las personas y a todas las edades. Aún por aquellas que nunca sufren trastornos motivados por el frío, porque “nadie está libre”, y además para evitar perjudicar a los demás (enfermedad, pérdida de días de trabajo).

Necesario protegerse para disfrutar sin temor.

Existen diversos factores que inciden en el confort térmico como los cambios fisiológicos del envejecimiento que repercuten en la sensibilidad térmica generando dificultades para regular la  temperatura corporal.

Los trastornos de salud más frecuentes en otoño e invierno son:

las infecciones respiratorias nasales, de garganta, bronquios o pulmonares (virales o bacterianas) y la gripe

los sufrimientos articulares (dolor, artrosis)

los eventos circulatorios (hipertensión, isquemia)

accidentes vinculados a los sistemas de calefacción (incendios, intoxicaciones)

 

Medidas de protección

-Tener en cuenta los pronósticos meteorológicos para adoptar las medidas de protección adecuadas y evitar estar desprotegidos (abrigo, paraguas). Habrá que considerar además de la predicción de temperatura exterior, también la velocidad del viento que aún leve, hace sentir el frío penetrando la ropa. En nuestro país se registran en invierno temperaturas muy frías de entre -4 a 10 grados centígrados en la noche y durante el día frías entre 10 a 15 grados. Entre 15 y 20 grados se percibe como fresco y recién son agradables entre 22 y 25 grados centígrados.

Prevenir la hipotermia un enemigo silencioso. Atentos a ciertos síntomas que pueden acompañar a los descensos de temperatura en la persona mayor: Observar extremidades: manos y pies fríos, escalofríos o temblores, palidez repentina, somnolencia, movilidad prolongada, entre otros.

-Vestir abrigo adecuado. Varias capas: uno o dos buzo de manga corta, buzo o saquito de manga larga, y campera. Tener en cuenta: bufanda, gorro, medias y calzado abrigado. Cuidado con las salidas breves a realizar un mandado con las ropas de entrecasa.

-Planificar las salidas al exterior por trabajo, mandados, o visitas procurando realizarlas en horarios más templados: entre las 11 y las 16 horas. Evitar trayectos por zonas descampados o calles más frías y ventosas. Prevención de la exposición al frío intenso al aire libre.

-En el interior de la vivienda procurar mantener una temperatura saludable entre 22 y 25 grados centígrados que eviten el enfriamiento corporal. En el interior del domicilio o en ciertos lugares de trabajo puede suceder que la persona realice poco movimientos físicos, y entonces se favorece el efecto dañino de temperaturas bajas sobre el organismo. Si en el ambiente bajo techo la temperatura es baja, es preciso mantenerse abrigados adecuadamente. Evitar corrientes de aire frío, verificar el buen cierre de puertas y ventanas ej. uso de burletes.

Alimentación saludable, con cuatro comidas con todos los nutrientes al día, buena hidratación y respeto de las indicaciones dietéticas del equipo de salud tratante. Platos que permitan regular la temperatura corporal y fáciles de masticar Se sugiere tomar bebidas cálidas entre comidas (ej. caldo, té, leche, mate).

-Mantener medidas indicadas por equipo médico: alimentación, actividad física y mental, y contacto social permanente con familia, amigos y entorno en general.   Mantenga los tratamientos indicados. Evite automedicarse. Salvo contraindicación de médico tratante, se recomienda recibir la vacuna antigripal todos los años y la antineumocóccica.

Evitar riesgos de quemaduras, incendio o intoxicación. Los artefactos de calefacción pueden provocar riesgo: –fuego abierto como estufas a gas o leña por contacto directo o sobrecalentamiento de ropas, cortinas, juguetes u otros objetos o líquidos inflamables. Muy peligroso agregar combustible para avivar el fuego, incluso con riesgo de explosión  –calentadores sin fuego pueden provocar también sobrecalentamiento y combustión  –intoxicación y asfixia por emanación de gas o emanación de monóxido de carbono y consumo del aire ambiente en habitaciones cerradas herméticamente,  Situación sumamente peligrosa porque no se percibe olor alguno, se siente somnolencia o sueño y la persona resulta gravemente afectada. –enchufes múltiples o cables en mal estado que pueden sobrecalentarse y provocar incendios. –manipulación de recipientes o líquidos muy calientes mantener una ventilación diaria. Abrir las ventanas de la casa durante 10 minutos facilita la renovación del aire, realizarlo en las horas apropiadas, ej. al mediodía.

Mantenerse en actividad, evitar inmovilidad por tiempos extensos, aún si existen dificultades de movilidad, realizar ejercicio físico, como una caminata por el barrio, en el hogar caminar, bailar, moverse aún sentado. El ejercicio mejora la movilidad, facilita la entrada en calor y promueve la socialización.

.Cuidar el estado anímico: el aislamiento, pocas horas de luz solar, lluvias prolongadas que impiden salir al exterior, pueden ser desfavorables para muchos mayores generando alteración en el estado de ánimo. Procurar mantener una rutina de actividades diarias, fomentar el contacto social, ej. telefónico,  genere espacios iluminados, son recursos que provocan un diferencial.

Entonces

CUIDARSE, y DISFRUTAR EL INVIERNO CON ALEGRÍA

 

Dr. Delmar Rodríguez Ravera

Médico Especialista en Geriatría y Gerontología

Instituto de Formación Gerontológica del Uruguay