Dr. Delmar Rodríguez Ravera
Médico. Especialista en Geriatría y Gerontología
Instituto de Formación Gerontológica del Uruguay
Las sociedades humanas basadas en la valorización del varón han estructurado culturas que remiten a la mujer a un papel social inferior. Los bienes y recursos intelectuales, económicos, de apoyo a la salud y la construcción del bienestar individual o colectivo de la mujer han sido históricamente relegados a un plano secundario. Aún hasta nuestros días persiste el desconocimiento del valor de las mujeres en la elaboración y enriquecimiento de los bienes comunitarios en su más amplio y profundo sentido. La actividad concientizadora de grupos sociales muy en especial femeninos, han logrado avances en el camino de la justicia y la equidad. Pero queda aún mucho por conquistar.
Aspectos relegados de la salud de la mujer. La óptica del sistema y el equipo de salud han acompasado la tendencia histórica que prioriza la prevención y diagnóstico precoz de patologías prevalentes en el sexo masculino. En lo referente a la salud femenina, suele centrarse enfáticamente en lo ginecológico, patología mamaria, obstétrico o maternal, con correcta profundización en técnicas y servicios adecuados y accesibles. Pero sin embargo han sido relegados otros asuntos de la salud femenina que comparten incidencia por igual en ambos sexos, priorizándose los controles de los varones. Tal sucede como ejemplo lo relativo al Carnet de Salud laboral que obviamente no aplica para las tareas familiares en el hogar o a la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
Materias relevantes con mayor incidencia en la salud femenina además de lo ginecobstétrico, de seno o maternal que suelen soslayarse y exigen consulta profesional, técnicas de diagnóstico, tratamiento y control periódico
Enfermedades cardiovasculares. Las mujeres hipertensas presentan un perfil de riesgo más desfavorable y un 50% más de incidencia de complicaciones graves tras ingresos por síndrome coronario agudo. Artrosis Con sufrimiento doloroso y dificultad para la movilización, muy especialmente de rodilla y columna lumbosacra. Poli Artritis Crónica, que provoca dolores y deformaciones articulares discapacitantes y que puede además afectar otros órganos. Migraña. Intensa cefalea, frecuentemente hemicránea. Enfermedad de Alzheimer y otros síndromes neurocognitivos de diagnóstico complejo que pueden atribuirse erróneamente a características normales del envejecimiento. Síndromes depresivos que suelen vincularse a modificaciones periódicas propias de la fisiología femenina y no se diagnostican ni se tratan adecuadamente. Fibromialgia. Patología con sintomatología dolorosa muy intensa y diversa localización. Lupus eritematoso sistémico. Patología autoinmune crónica que exige diagnóstico y seguimiento permanente. Esclerosis múltiple También autoinmune, conduce las situaciones de invalidez motora muy intensa.
La salud de la mujer mayor. La OMS (2026) advierte sobre la “epidemia de silencio”. Aproximadamente casi dos tercios afrontan dificultades emocionales sin buscar o recibir apoyo profesional. Los trastornos mentales y neurológicos, incluyendo la depresión y la ansiedad, se encuentran entre las principales causas de discapacidad en mayores de 60 años. Muchos adultos mayores se encuentran frente a estas situaciones en contextos de aislamiento social, con escasas redes de contención, afectando la calidad de vida, limitando la autonomía y la participación social.
La salud física y emocional de las mujeres mayores requiere un enfoque preventivo e integral que incluye: ingestas saludables, ejercicios orientado por profesionales con énfasis en la fuerza y equilibrio, evitando caídas, y controles médicos frecuentes; acceso a los servicios de control, apoyo y erradicación de situaciones de violencia de género, muchas veces no visibilizadas; percepción de la tarea de cuidados que realizan en la familia y entorno sin tener en cuenta el autocuidado ni la notoriedad por el círculo cercano, generando mayormente jornadas agotadoras en el tiempo en lo físico y emocional. Es necesario promover entornos digitales de inclusión que faciliten por ejemplo el acceso a los sistemas de salud, educativos y comunitarios. Generar proyectos de integración social, disfrute de la vida en diferentes entornos socio culturales, entre otros tantos que eleven el bienestar y la calidad de vida.

