Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

Plan y Estrategia Nacional hacia las demencias, otra necesidad postergada en salud de mayores

Setiembre incluye el día  y es el mes mundial del Alzheimer (OMS y ADI), organización de familiares.

Profesor Italo Savio

En 2015 la Unidad Académica de Geriatría y un grupo multidisciplinario de 30 expertos elaboró el documento técnico «Recomendaciones para el Abordaje Integral de la Demencia 2015 » (disponible en página MSP) . Desde 2017 la OMS promueve que los países miembros desarrollen planes nacionales. Uruguay adhirió,  pero esto no se  expresa en un Plan Nacional, de acuerdo al compromiso  asumido a través del MSP. Un tema importante cuando se discute un Tercer Plan de Envejecimiento y Vejez , en el marco de una discusión presupuestal. Ni la salud de la vejez, ni el abordaje de este problema mayor de salud pública están en la agenda.

Pandemia silenciosa e invisible.  La demencia es una enfermedad neurodegenerativa que afecta el cerebro, hace que las personas tengan problemas para recordar, pensar con claridad y para realizar tareas cotidianas. La Enfermedad de Alzheimer (EA) es la causa más frecuente. Afecta a personas mayores, pero no es parte del envejecimiento normal. Una vez que los primeros síntomas aparecen, las personas  pierden habilidades en forma lenta (años) para realizar compras y actividades de integración social, hasta volverse dependientes en funciones básicas de la vida diaria.

Esta dependencia supone una enorme necesidad y carga de cuidados. Las familias son la principal fuente de apoyo y en la mayoría de los casos quien cuida es mujer. 50% de los costos de cuidados recaen en las familias. Por eso es importante disponer de un sistema de cuidados, para asegurar que las familias no claudiquen en su esfuerzo. El agotamiento del entorno social redunda en institucionalizaciones y hospitalizaciones.

No existen registros nacionales, porque no es un problema que se priorice en nuestro medio. Según la información epidemiológica internacional (OMS), 10% de nuestras personas mayores padece alguna forma de deterioro cognitivo – demencia, es decir,  más de 50.000 personas. Un fenómeno de tal dimensión,  librado a evolución, sin ninguna política pública, sólo está destinado a multiplicar sus impactos socio familiares. Las proyecciones prevén que la cantidad de casos se incremente, especialmente en países de ingresos medios, como Uruguay. Los impactos también afectan a los servicios sociales y al sistema de salud, razón por la cual debiera ser de interés abordar el tema como política pública y en relación a la calidad del gasto en salud. La carga económica mundial de la demencia asciende a 1,3 billones de dólares al año, cifra que se duplicará hacia 2030, también en nuestro país.

Los Planes y Estrategias Nacionales de Demencia son la mejor herramienta para dar una respuesta contundente  y sistémica. Se desarrollan nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad de Alzheimer que pueden demorar la progresión de la enfermedad. Los sistemas sanitarios tendrán que adaptarse para garantizar que los enfermos puedan acceder a ellos.  Implica dilemas éticos y decisiones financieras para las cuales nuestro sistema no está preparado, como tampoco lo está para ofrecer un adecuado proceso diagnóstico o apoyos a familiares.

Principios imprescindibles en un Plan y Estrategia Nacional hacia la Demencia. La misma Asamblea Mundial de Salud, que dispuso que cada país elabore un Plan Nacional y que Uruguay aprobó en 2017, pero no desarrolló, dispuso unos principios transversales, que incluyen: los derechos humanos de las personas con demencia, el apego de planes y programas a la Convención Internacional sobre Discapacidad, el empoderamiento de las asociaciones de familiares, las prácticas y atención basadas en evidencia científica, el desarrollo de componentes específicos en la cobertura sanitaria y social, y la equidad en el acceso a servicios sanitarios y sociales.

Áreas clave del Plan y Estrategia Nacional necesaria. Con estos principios, OMS establece 7 áreas clave de intervención y desarrollo para los planes nacionales: 1) Establecer a la  demencia como prioridad de salud pública, 2) Hacer visible el problema, mejorar la inclusión, reducir el estigma, 3) Reducción de riesgo: Incluir el tema en la prevención y promoción de salud (sobre factores modificables), 4) Mejorar el acceso a un proceso diagnóstico temprano y oportuno, 5) Apoyo a los cuidadores familiares, 6) Desarrollar sistemas de información y  vigilancia epidemiológica, como base para las políticas públicas  y 7) Apoyo y desarrollo de la investigación local en el tema.

Factibilidad y sostenibilidad de un Plan Nacional.  Desde el punto de vista tecno científico es factible, porque existe el conocimiento  y medios diagnósticos locales. Estamos débiles en respuestas institucionales en cuidados y en la rectoría sanitaria que no asume el tema. Tampoco existen recursos asignados. Es importante que la sociedad civil organizada y las familias hagan visible y promuevan soluciones y que un problema de salud tan importante tenga lugar en la agenda.