Germán Bidegain Doctor en Ciencia Política, Investigador
Las organizaciones sociales cumplen un papel fundamental en ese proceso. Sindicatos, organizaciones de jubilados, cooperativas, asociaciones vecinales, organizaciones feministas, estudiantiles, ambientales o de derechos humanos, entre muchas otras, permiten que personas que comparten problemas o preocupaciones puedan actuar colectivamente.
Esto es importante porque la capacidad de hacerse escuchar no está distribuida de manera igualitaria en la sociedad. Una persona actuando individualmente suele tener pocas posibilidades de incidir sobre una decisión pública y, además, algunas personas tienen bastantes más posibilidades que otras. La organización colectiva permite transformar preocupaciones que podrían permanecer aisladas y poco escuchadas en una voz común, con capacidad para participar del debate público.
Pero las organizaciones cumplen también otra función democrática. No solamente conectan a los ciudadanos con el Estado, sino también a los ciudadanos entre sí. Al organizarse, las personas intercambian experiencias, identifican problemas comunes y construyen vínculos con otros grupos de la sociedad. En Uruguay existen numerosos ejemplos de organizaciones que, partiendo de preocupaciones diferentes, han sido capaces de encontrarse y colaborar en torno a causas comunes. El trabajo conjunto de organizaciones en el marco de la Intersocial es un buen ejemplo de ello.
LAS ORGANIZACIONES SOCIALES EN EL DEBATE POLÍTICO
Una sociedad con organizaciones fuertes puede contribuir a una democracia más rica. Las elecciones permiten que la ciudadanía determine quién gobierna, pero entre una elección y otra se toman permanentemente decisiones que afectan a distintos grupos de la población. Las organizaciones sociales permiten que esos grupos expresen sus intereses, formulen propuestas, reclamen respuestas e intenten incidir en las decisiones públicas.
En Uruguay existe una larga tradición en este sentido. Buena parte de las grandes discusiones políticas de las últimas décadas no transcurrieron exclusivamente dentro de los partidos o del Parlamento. Organizaciones sociales participaron activamente en debates sobre las empresas públicas, las jubilaciones, el agua, los derechos humanos y la ampliación de derechos, entre muchos otros asuntos. En varios casos, además, combinaron la movilización social con mecanismos institucionales de participación, como los referéndums y plebiscitos.
La experiencia uruguaya muestra, entonces, que no existe necesariamente una oposición entre una sociedad organizada y unas instituciones políticas fuertes. Por el contrario, las organizaciones sociales han combinado diferentes formas de actuación: la negociación con las autoridades, los vínculos con los partidos políticos, la participación en espacios institucionales, las campañas públicas, los mecanismos de democracia directa y también la protesta.
Esto permite algo que el voto, por sí solo, difícilmente puede hacer: expresar la diversidad de situaciones e intereses que existen dentro de la ciudadanía. Cuando votamos, elegimos entre alternativas generales. Pero una persona es, al mismo tiempo, trabajadora o jubilada, vive en determinado barrio, utiliza determinados servicios públicos y puede compartir preocupaciones específicas con otras personas. Las organizaciones permiten que esas experiencias concretas encuentren canales de expresión colectiva.
Las organizaciones sociales tampoco sustituyen a las instituciones representativas. Gobierno, Parlamento y partidos políticos tienen una legitimidad y responsabilidades distintas a las de las organizaciones sociales. Estas representan intereses y sectores específicos de la sociedad, no al conjunto de la ciudadanía. Pero justamente por eso pueden complementar la representación electoral: hacen visibles problemas específicos, incorporan voces al debate público y permiten una participación más continua que la que se produce exclusivamente a través del voto.
EL PAPEL DE ONAJPU EN LOS RECLAMOS DE LAS PERSONAS MAYORES
Para las personas mayores, esta cuestión adquiere una importancia particular. Muchas decisiones que inciden directamente sobre su bienestar, como las jubilaciones y pensiones, la salud, los cuidados o la vivienda, son resultado de decisiones colectivas y políticas públicas. La trayectoria de ONAJPU muestra la importancia de contar con organizaciones capaces de llevar esas preocupaciones a diferentes ámbitos. Su participación en la representación social del BPS y en espacios vinculados a la seguridad social, los cuidados, la vivienda y las políticas para las personas mayores son ejemplos concretos de esta tarea. Esa participación ha tenido también resultados concretos: ONAJPU ha tenido un papel activo en conquistas vinculadas a la vivienda para jubilados y pensionistas, el acceso a servicios de salud y el reconocimiento de derechos y prestaciones para las personas mayores. Estos avances muestran que la organización colectiva no es solamente una forma de hacerse escuchar, sino que también puede contribuir a transformar demandas compartidas en políticas y derechos.
Pero el valor de una organización de jubilados y pensionistas no se limita a su capacidad para obtener mejoras concretas. Es también un espacio de encuentro, participación y construcción de ciudadanía. Permite que las personas mayores sean protagonistas de las discusiones que las afectan y que sus puntos de vista formen parte del debate público.
Una democracia saludable necesita elecciones libres, instituciones sólidas y partidos políticos fuertes. Pero también necesita una sociedad activa y organizada. Porque la democracia consiste en elegir quién gobierna, pero también en conservar, entre una elección y la siguiente, la posibilidad de asociarse, expresarse, reclamar, proponer y participar. Mantener vivos esos espacios de organización colectiva es, también, una forma de fortalecer la democracia.
Germán Bidegain es Doctor en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Historia y Pensamiento Político por Sciences Po París, y Licenciado en Ciencia Política por la Universidad de la República. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1

