Dr. Italo Savio
Médico, especialista en Geriatría y Gerontología y en Gestión de Servicios de Salud.
Ex profesor titular grado 5 de la Unidad Académica de Geriatría y Gerontología de la Facultad de Medicina.
La vacunación en personas mayores es esencial para promover un envejecimiento saludable y prevenir la fragilidad. Es tan importante como la nutrición adecuada, el ejercicio físico, el descanso y el sueño, el cuidado de la salud mental y el involucramiento social.
Las personas mayores constituyen un colectivo que suele vacunarse con mayor frecuencia y adherirse a las campañas de inmunización, lo cual es apropiado, ya que en esta etapa de la vida es crucial reforzar el sistema inmunológico, afectado por la inmunosenescencia (envejecimiento del sistema inmune). Si bien las personas mayores conforman un grupo muy heterogéneo, es en aquellas más frágiles —de mayor edad, con múltiples enfermedades concomitantes o que residen en establecimientos de larga estadía para personas mayores (ELEPEM)— donde se expresa con mayor intensidad esta menor resiliencia frente a virus y bacterias.
Las vacunas no solo previenen enfermedades infecciosas como la gripe, la neumonía y el COVID-19, sino que también pueden disminuir las descompensaciones de enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias, renales o metabólicas, como la diabetes), reducir la fragilidad, evitar complicaciones y hospitalizaciones. De este modo contribuyen a prevenir la declinación funcional y de la movilidad, preservando la autonomía y una mejor calidad de vida.
Además, la vacunación ayuda a proteger a la comunidad mediante el efecto rebaño, disminuyendo la propagación de enfermedades. Cuantas más personas estén vacunadas, menor será la probabilidad de circulación de los agentes infecciosos.
Las vacunas son seguras. Antes de ser utilizadas en la población pasan por rigurosos procesos de evaluación que incluyen numerosos análisis, estudios, ensayos e investigaciones. Su eficacia puede variar según el tipo de vacuna, la edad de la persona y el momento en que se administra. Asimismo, la calidad y la potencia de las vacunas se encuentran en mejora continua gracias a los avances en los procesos de producción.
La mayoría de los efectos secundarios de las vacunas son leves y se limitan al sitio de inyección (dolor y/o inflamación) o a síntomas generales leves. Muchas personas, incluso, no experimentan ningún efecto secundario. Los efectos adversos graves son poco frecuentes.
Por el contrario, existe un mayor riesgo potencial de enfermar si la persona no posee inmunidad o no está vacunada, y la enfermedad puede ser mucho más grave que los posibles efectos de la vacunación.
Vacunas recomendadas en personas mayores
Las vacunas recomendadas y disponibles en nuestro medio son las siguientes:
Vacuna antigripal (antiinfluenza)
Debe aplicarse todos los años, ya que se adapta a las variantes del virus que circulan en cada temporada. Cada año se realiza una campaña nacional y existe amplia accesibilidad a vacunatorios. Se puede concurrir a cualquier vacunatorio, público o privado, donde se aplicará la vacuna. Es gratuita y no requiere indicación médica.
Sin embargo, las personas mayores necesitan más vacunas que la de la gripe.
Vacuna antineumocócica
Su indicación depende de la situación vacunal de cada persona. Previene la causa más frecuente de neumonía, una infección que puede ser grave e incluso letal. Las personas mayores tienen un riesgo ocho veces mayor de requerir hospitalización por neumonía.
En nuestro medio existen dos tipos de esta vacuna (Neumo 13 y Neumo 23, denominadas así por la cantidad de variantes del germen que cubren). Las recomendaciones dependen de la situación vacunal individual y ambas vacunas son gratuitas.
Si la persona nunca recibió una vacuna antineumocócica, la secuencia aconsejada es aplicar primero la Neumo 13, que genera una mejor respuesta inicial de anticuerpos, y luego, a las ocho semanas, la Neumo 23, lo que permite ampliar la protección. Se recomienda consultar en el vacunatorio o con el médico de referencia para definir el esquema adecuado según cada caso. Estas vacunas tampoco requieren prescripción médica.
Vacuna contra el coronavirus (COVID-19)
Se recomienda la vacunación anual con las formulaciones adaptadas a las variantes que circulan en la población. También es gratuita.
Cuando se inicia la campaña de vacunación antigripal, suele ser conveniente aplicar simultáneamente la vacuna contra el COVID-19 adaptada a las variantes del año en curso.
Vacuna antitetánica
La necesidad de refuerzos depende de los antecedentes de vacunación y de la edad de la persona. Se recomienda consultar en el vacunatorio para verificar el esquema correspondiente. No requiere prescripción médica y también es gratuita.
Otras vacunas recomendadas para personas mayores
(no disponibles actualmente en nuestro medio para esta población)
De acuerdo con la opinión de expertos, centros de referencia en enfermedades infecciosas y la evidencia científica disponible, existen vacunas recomendadas para personas mayores que se aplican en varios países desarrollados, aunque aún no están disponibles en Uruguay para esta población.
Vacuna contra el Herpes Zóster (VHZ)
También conocida como vacuna contra la “culebrilla”. Está disponible en algunos países de la región, aunque no en Uruguay. A nivel internacional se recomienda su aplicación en adultos, generalmente a partir de los 60 años, según las guías vigentes. Previene brotes dolorosos de herpes zóster y sus posibles complicaciones, como la neuralgia posherpética (dolor crónico), la inmovilidad y la declinación funcional asociada al dolor.
Vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR)
El VSR puede producir infecciones en todas las edades, pero actualmente se reconoce como una causa importante de morbilidad, mortalidad y agravamiento de enfermedades respiratorias y cardíacas, especialmente en personas mayores frágiles. Quienes residen en instituciones de larga estadía presentan un riesgo aún mayor.
En Uruguay, el Ministerio de Salud Pública recomienda y garantiza el acceso a esta vacuna únicamente para embarazadas entre las semanas 32 y 36 + 6 días de gestación, con el objetivo de proteger a los recién nacidos frente a infecciones respiratorias graves durante los primeros seis meses de vida.
Por el momento, las personas mayores no están incluidas dentro de la población objetivo beneficiaria de esta vacuna en nuestro país.

