Delia Correa
La obra comienza con un imaginario regreso de Baltasar Brum, 90 años después, al escenario de su suicidio ante el golpe de Estado del presidente Gabriel Terra. Como ha recuperado la memoria, podemos conocer de primera mano lo que fue aquel trágico día.
Desde las primeras páginas, evoca con gran dramatismo el momento en que se quita la vida de un balazo en el corazón, después de gritar: “¡Viva Batlle! ¡Viva la libertad!”, a metros de su casa de Río Branco 1394.
Cabe aclarar que la casa aún existe. Actualmente alberga una dependencia del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, identificada con un cartel, y sobre él hay una placa que recuerda el sacrificio del 31 de marzo de 1933, con un texto impreciso colocado por el Partido Colorado.
Brum inicia esa jornada a las siete de la mañana, cuando dos policías van a buscarlo y él baja la escalera con un revólver, “dispuesto a todo”. La narración se extiende durante varias horas, y así nos enteramos de algunos detalles de su personalidad y de su brillante carrera política: ministerios, presidencia de la República, dirección de El Día, presidencia del Consejo Nacional de Administración, entre otros cargos.
También da cuenta de los conflictos políticos en tiempos de cambios promovidos por José Batlle y Ordóñez, por el propio Brum y por otros batllistas, transformaciones que no eran compartidas por algunos sectores colorados, y mucho menos por el Partido Nacional liderado por Luis Alberto de Herrera, razón por la cual Brum se batió a duelo en varias ocasiones.
Pero lo más importante son sus reflexiones: el rechazo absoluto al autoritarismo, la convicción de que su muerte abreviaría el tiempo de la dictadura y las referencias a otras muertes.
Se siente solo entre la gente: ¿por qué no veía al pueblo salir a la calle a defender la libertad?, ¿por qué mantenía sus rutinas como si nada ocurriera? Únicamente lo acompañan familiares y amigos íntimos. Se hace muchas preguntas y afronta una terrible disyuntiva. Están en juego asuntos relevantes, entre ellos, el imperativo ético.

