Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

Cuidar y acompañar: una nueva propuesta para fortalecer la vida en comunidad

En los complejos habitacionales, el cuidado también se construye en red. Una iniciativa que busca acompañar a las personas mayores, fortalecer su autonomía y promover el bienestar en comunidad.

Ana Clara Bousses
Directora del BPS

En Uruguay, cada vez son más las personas que transitan la vejez. Y, como ya hemos señalado, esta etapa de la vida implica mucho más que el acceso a una jubilación: supone también pensar en la vivienda, la salud, los vínculos y la participación en la vida cotidiana.

En ese sentido, los complejos habitacionales del Banco de Previsión Social no deberían solo una solución de vivienda. Son espacios donde se construyen relaciones, donde la convivencia, el apoyo mutuo y el sentido de pertenencia forman parte de la vida diaria de quienes lo habitan y de su comunidad.

A partir de esta realidad, estamos abordando una nueva línea de trabajo orientada a fortalecer esos entornos: los Centros Comunitarios de Cuidados para Personas Mayores.

Se trata de un proyecto que busca  acompañar a las personas mayores que viven en la comunidad, promoviendo su autonomía y previniendo situaciones de aislamiento o pérdida de funcionalidad. El objetivo es claro: que cada persona pueda seguir desarrollando su vida en su hogar, con los apoyos necesarios y en un entorno cercano.

Estos centros ofrecerán una propuesta integral que incluye actividades recreativas, culturales y educativas, así como espacios de encuentro, orientación en salud y acompañamiento emocional. También se prevé el desarrollo de acciones que promuevan hábitos saludables, la participación social y el aprendizaje a lo largo de la vida.

Un aspecto central de esta iniciativa es su enfoque comunitario. No se trata únicamente de brindar servicios, sino de fortalecer redes: entre vecinos y vecinas, con las familias, con organizaciones del territorio y con distintas instituciones del Estado a nivel nacional y departamental.

En este sentido, el proyecto actualmente se construye a partir del trabajo conjunto entre el Banco de Previsión Social, el Ministerio de Salud Pública, ASSE, INDA, el Ministerio de Desarrollo Social —a través del Sistema de Cuidados— y el Instituto Nacional de las Personas Mayores (Inmayores), siendo fundamental el apoyo de la academia desde sus distintos servicios.

 

Los procesos de aprendizaje son recíprocos: aprenden las personas mayores de los complejos y del barrio, pero también son aprendizajes para estudiantes de la Universidad, quienes trabajan con la sociedad a través de proyectos de extensión universitaria.

La fundamentación de esta iniciativa está basada en la integración del proyecto a políticas públicas ya existentes, que permitan la apropiación de la comunidad y que afiancen las alianzas interinstitucionales.

Esta articulación permite integrar miradas, recursos y experiencias para dar respuestas más completas y sostenibles. De esta manera, se promoverá la participación activa de las personas mayores en la vida de los centros. Esto implica no solo formar parte de las actividades, sino también poder incidir en su diseño, en la identificación de necesidades y en la construcción de propuestas colectivas.

El dispositivo también contempla el acompañamiento a las personas cuidadoras y a los entornos familiares, entendiendo que el cuidado es una responsabilidad compartida que requiere apoyo, reconocimiento y corresponsabilidad. Por ello, otro elemento relevante es la incorporación de una perspectiva de género, que permite visibilizar las desigualdades que atraviesan las trayectorias de vida y que se profundizan en la vejez, particularmente en el caso de las mujeres.

Esta propuesta se apoya, además, en el conocimiento acumulado sobre las condiciones de vida de las personas mayores. En este sentido, el Observatorio de vejez, envejecimiento y seguridad social del BPS constituye una herramienta clave para comprender estas realidades, incluyendo un amplio y sólido conjunto de datos que permiten dimensionar con precisión la magnitud y las transformaciones del envejecimiento demográfico en Uruguay, así como relatos y experiencias de quienes habitan los complejos y construyen, día a día, la vida en comunidad.

Como lo muestran muchas de las experiencias recogidas por el propio BPS, el bienestar en esta etapa no depende únicamente de los recursos materiales, sino también de los vínculos, la participación y el sentirse parte.

Fortalecer esas redes es, en definitiva, una forma de construir entornos más humanos, donde envejecer con dignidad sea una realidad compartida.

Cuidar no es solo asistir: es acompañar, es reconocer trayectorias y sostener la vida en comunidad.