La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre del 2020, es la principal estrategia para construir una sociedad para todas las edades. Esta iniciativa mundial nuclea los esfuerzos de los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los equipos de profesionales, la academia, los medios de comunicación y el sector privado con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
En el mundo se observa un aumento tanto en el número como en la proporción de personas de edad avanzada en la población. El envejecimiento poblacional se ha convertido en una de las transformaciones demográficas y sociales más significativas de la humanidad y representa uno de los desafíos más apremiantes de la actualidad. La esperanza de vida al nacer en Uruguay se ubica actualmente alrededor de 78,7 años en promedio. La esperanza de vida de las mujeres es de 81.9 años, mayor que la de los hombres que es aprox. de 75.6 años.
Desglose por Sexo; mujeres alrededor de 82 años y hombres alrededor de 74,4 a 75,6 años. Este indicador sitúa al país en una franja media-alta a nivel mundial y alta dentro de Latinoamérica, en el marco de un proceso sostenido de envejecimiento poblacional.
Existen diferencias de esperanza de vida según género y región dentro de nuestro País. La brecha de género se mantiene en torno a 7 años a favor de las mujeres. A los 60 años, las mujeres esperan vivir 24 años más y los hombres 18 años. El factor territorial también influye: Montevideo muestra valores levemente superiores al interior, vinculados al mejor acceso a servicios sanitarios y educativos. En zonas rurales la mortalidad en edades intermedias es mayor por menor disponibilidad de especialistas y diagnósticos tardíos. Es evidente que la calidad de vida influye en la longevidad en Uruguay. La expectativa de vida saludable ronda en los 65 años. Hay importantes factores que influyen en la longevidad uruguaya. Nuestro País combina fortalezas sanitarias y desafíos crónicos: cobertura sanitaria el Sistema Nacional Integrado de Salud cubre al 97 % de la población. Nivel socioeconómico y distribución del ingreso: las brechas explican diferencias de mortalidad entre territorios y grupos sociales. Carga de enfermedades crónicas no transmisibles: cardiopatías, cáncer y diabetes concentran la mayor mortalidad en edades avanzadas.
Según la ONU la población envejece en todo el mundo con más rapidez que en el pasado, pero en América Latina y el Caribe esto sucede con mayor velocidad aún. El proceso del envejecimiento impacta en todos los aspectos de la sociedad, la estructura familiar, los vínculos intergeneracionales, los servicios de salud, los servicios sociales y de cuidados. Estos cambios traen desafíos y oportunidades, a medida que los países se esfuerzan por alcanzar desarrollos sostenibles. El envejecimiento poblacional es inevitable de la transición demográfica hacia vidas más largas, familias más pequeñas y con menos tiempo de atención hacia nuestros mayores.
El envejecimiento saludable, la prevención de la fragilidad y el cuidado en situación de dependencia son una forma concreta de cumplir los derechos que contribuyen a una vida más plena, activa y participativa. La longevidad es también una expresión de éxito de una sociedad que logra condiciones para el aumento de la expectativa de vida.
Debemos lograr que nuestros mayores (jubilados y pensionistas) se sigan involucrando íntegramente, que participen, que discutan y contribuyan con sus aportes esenciales, incluso mediante políticas sociales, que tengan en cuenta sus necesidades específicas. Lo vemos como ejemplo en nuestras Asociaciones de Jubilados y Pensionistas, el rico intercambio de experiencias de vida, de sociabilización, de propuestas y de diversión. El turismo social, la distracción también es parte fundamental de la vida. Debemos de promover el aprendizaje permanente, la inclusión digital, la atención y calidad en salud, la vivienda, la recreación. Trabajemos juntos, unidos, más allá de la diversidad de opiniones hacia una sociedad más justa y adaptada a las necesidades de las personas mayores y hacia un país más inclusivo para todos y todas, con verdadera justicia social. Por esta razón conmemorar este Día Internacional también es: «cumplir las promesas de la Declaración Universal de Derechos Humanos para las personas mayores: entre todas las generaciones».
Insistimos que, el envejecimiento toca todas las partes de las economías y la sociedad, debemos fomentar el diálogo y la unidad entre generaciones. De la mejor manera que tenemos de honrar este Día Internacional es haciendo realidad sus derechos.
Al abordar las diversas problemáticas que afectan a este colectivo, nuestra Organización busca no solo visibilizar sus necesidades, sino también promover un sistema de protección social más inclusivo y solidario. Debemos de fortalecer principios fundamentales como también un conjunto de propuestas específicas que se concreten en plataforma de acción. ONAJPU ha trabajado en colaboración con todas las Asociaciones que la integran, construyendo un enfoque integral que respete los derechos de las personas mayores y garantice su bienestar. Estas propuestas están orientadas a fomentar un diálogo constructivo que permita avanzar hacia reformas significativas en el sistema de seguridad social, asegurando que todos los adultos mayores puedan disfrutar de una vida digna en el marco de una sociedad más justa y equitativa. La responsabilidad del Estado es un importante elemento en la construcción de un sistema sólido y por lo tanto debe asumir un papel activo en la creación, implementación y supervisión de políticas que garanticen la protección de sus habitantes. Es competencia de todo el poder político dar señales claras que vamos en el camino correcto a las demandas de ONAJPU, es un deber ético actuar, en el menor tiempo posible, que permita envejecer con dignidad en un País que cuida y respeta la dignidad de sus adultos mayores.

