Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

El viaje de Sartorotti, un entrañable relato de idas y vueltas

El viaje es un libro breve, ganador del Premio Narradores de Banda Oriental, de unas ciento veinte páginas, sumamente interesante, fácil de leer pero profundo que, en estos tiempos de “amor líquido” del que habla Bauman, nos deja pensando. Y creo que esto se debe a que se refiere a experiencias por las que han pasado muchos uruguayos y a que destila humanidad.

Los lectores vemos vivir a los personajes que lo habitan: ellos sueñan, dudan, se equivocan, aciertan, aman, actúan con frecuencia obedeciendo a sus emociones… como generalmente lo hacemos todos sin darnos cuenta.

Pues bien, Armando Sartorotti no hace discursos sobre esas cuestiones, sino que es capaz de mostrarlo en sus comportamientos y reflexiones con un lenguaje claro, sencillo, a veces poético, evidenciando su gran sensibilidad. ¡Vaya maestría!

Para eso crea un personaje, Pablo Sanromán, que se encarga de escribir su autobiografía, antes de la cuaal pone una cita de Marguerite Yourcenar para prepararnos: “Hay tres líneas en la biografía de todo ser humano y nunca son una horizontal y dos perpendiculares. Son tres líneas sinuosas perdidas al infinito, constantemente próximas y divergentes: la que un hombre ha creído ser, la que ha querido ser y la que fue.”

Para Sanromán, contar sus peripecias en Uruguay y Argentina, y luego (entre 1976 y 2009) en Suecia, y después nuevamente en el Río de la Plata, no es tarea fácil. Hay relatos en primera persona, pero también transcripciones de diálogos y de correspondencia entre amigos y familiares.

La obra comienza con el retorno de Pablo a Montevideo en 2009  y sus dudas y consideraciones al respecto, pero enseguida evoca, con pormenores, su viaje de ida y el arribo a Estocolmo en 1976.

A continuación se alternan algunos capítulos con sus vivencias en Argentina y Uruguay con otras de Suecia, de modo que nos enteramos de sus intereses en esos países y de cómo se manejaba en ellos.

Los capítulos restantes se refieren a lo vivido a su retorno. A lo que sintió al notar los cambios, y también las permanencias en la ciudad, al reencuentro con amigos y familiares (especialmente el que se da con su hermano y cuñada, que es verdaderamente entrañable). Y muchas otras cosas que descubrirá leyendo el libro y que no le digo porque no tngo más espacio.

Delia Correa


ARMANDO SARTOROTTI

Es bastante llamativo que un reconocido fotógrafo de profesión se jubile y empuece a escribir, y todavía más que su primera obra publicada obtenga dos premios (uno de Banda Oriental y otro del Ministerio de Educación y Cultura), y que la primera edición se agote en pocos meses.

Esto me llevó a querer hablar con Sartorotti. Él me atendió muy amablemente y contó que ya jubilado empezó a concurrir un buen taller de escritura. (Imagino que debe haber sido un gran lector).

También relató que la novela El viaje tuvo su proceso de elaboración; incluso durmió en un estante durante un tiempo, y que lo último y más importante fue descartar texto, dejar sólo lo esencial. (Por eso dice tanto en tan pocas páginas, pienso yo).

Cuenta que él no protagonizó ninguno de los episodios que relata y que no conoce Suecia, aunque sí se basó en un exiliado político en ese país, y supongo por sus dichos, conoce a exiliados económicos.

Me habló de los muchos lugares de Montevideo que necesitó recorrer para reflejarlos en la novela, en especial el Cerrito de la Victoria, donde observó atentamente las calles, las viviendas y sobre todo los boliches, por fuera y por dentro, a los parroquianos…

Claro que también está su experiencia de vida.

¿Con eso basta? Después de la charla con Sartorotti, me parece evidente que la creatividad tiene sus misterios.