“…volver sobre la historia reciente de la vida cotidiana —la historia chica de la ciudad y el barrio, la escuela y la familia, las costumbres, la calle, los juegos y los juguetes— es también un modo de leer las raíces de nuestra sociedad.”
Prof. Jorge Nández
El pasado 18 de marzo, en la sede de Boulevard Artigas, ONAJPU recibió a los autores de los cuentos que obtuvieron menciones y a los tres premiados, en un acto sencillo y muy emotivo. Allí también estuvieron presentes integrantes del tribunal que valoró las ciento treinta y una narraciones, titulares del Consejo Directivo Nacional, así como amigos y familiares de los ganadores. Todos ellos compartieron un clima de festejo y alegría, algunos incluso tras haber viajado cientos de kilómetros.
Finalizó así un proceso que había comenzado casi un año atrás con el llamado público a la segunda edición del Concurso de Cuentos Cortos, realizado en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo con motivo de la conmemoración del Día del Abuelo.
Esta nueva edición, bajo el tema “Juegos y juguetes de mi niñez”, no solo reafirmó el éxito del primer llamado, sino que también procuró instalar una rutina, una buena costumbre de convocar anualmente a un concurso que es, a la vez, oportunidad y añoranza; evocación y legado; y que resulta exigente tanto para la organización como para los narradores.
Se trata de una rutina que brinda la oportunidad de descubrir o confirmar talentos, de incursionar en el arte de relatar experiencias o imaginar situaciones, y de indagar en el fuero íntimo habilidades y vocaciones para un quehacer desafiante.
El llamado también genera reminiscencias y añoranzas: volver a vivir las emociones de los juegos y de los juguetes remite a sentimientos y circunstancias de la infancia que aún conmueven.
En este sentido, los cuentos constituyen una evocación de situaciones, experiencias, lugares y costumbres. Muchos de ellos presentan registros precisos de hechos, mientras que otros están colmados de fantasía e imaginación. Todos, en conjunto —los ciento treinta y uno—, pintan una época y conforman el legado que los hoy veteranos dejan sobre la vida infantil de las décadas del cincuenta y sesenta. Son fragmentos de una historia reciente, familiar, doméstica, mínima, casi invisible… pero también una historia común y múltiple, de gente corriente y multitudinaria, cargada de tradiciones y sensibilidad que contribuyen a la identidad y a las raíces de un pueblo.
RECONOCIMIENTOS
Durante el acto hicieron uso de la palabra la secretaria general de ONAJPU, Estela Ovelar, y el integrante del tribunal, Prof. Jorge Nández. En todos los casos realizaron un merecido reconocimiento a la calidad de las producciones, a sus valores literarios y expresivos, pero, fundamentalmente, destacaron el esfuerzo, la dedicación y el coraje de emprender una tarea que muchas veces parece reservada a expertos o profesionales.
Asimismo, se expresó un agradecimiento especial a la Secretaría de Organización, a los funcionarios y al tribunal actuante, así como a las asociaciones de jubilados y pensionistas de todo el país, que difundieron la convocatoria, alentaron a sus afiliados a presentarse y, en algunos casos, los apoyaron mediante la organización de talleres de escritura.
PERSPECTIVAS
Los presentes dieron por sentado que la tarea continúa: que en pocas semanas estos relatos estarán reunidos en un segundo volumen de cuentos, como parte de una antología en gestación; que habrá una distribución masiva; y que, junto con esa difusión, se realizará un tercer llamado.
Asimismo, se afirmó que nuevamente será una oportunidad para escribir con pretensiones literarias; el momento de expresar las añoranzas de emociones infantiles o juveniles; la excusa para evocar paisajes, escuelas y barrios; y para recordar el quehacer cotidiano del Uruguay a comienzos de la segunda mitad del siglo pasado, legado hoy por los niños de entonces, protagonistas anónimos de esos relatos.
Mtro. Héctor Florit

